Amor incondicional y veraniego en Salobreña (Granada)

Amor incondicional y veraniego en Salobreña (Granada)

Hoy comparto un bodegón que, aunque parece abstracto, está cargado de simbolismo. En pleno mes de agosto, un pueblo costero que vive del turismo, saca sus vergüenzas de paseo … Objetos de todo tipo, color y aroma, mal queridos, abandonados como perros que pierden a sus amos, para siempre, simplemente, porque se van de vacaciones y no hay sitio para ellos …
Basura

En un rato, un camión maloliente pasará a buscarlos para llevarlos al matadero. Arderán hasta convertirse en cenizas y perderse en la nada… Pero, por mucha literatura que queramos poner al asunto, la imagen percibida por esos turistas tan deseados por los negocios que se esfuerzan, día a día, por ofrecer a sus clientes forasteros aquello que van buscando, es vergonzosa…

Pasar un año trabajando, como si no hubiera un mañana, para ahorrar cuatro gordas que paguen unos días de sol y playa y acabar encontrándose un paisaje tan desolador, debe ser triste. Lo es para mí que no estoy de vacaciones. No quiero ni pensar lo que dirán los de fuera cuando hablen de su destino, inicialmente idílico.

Playa abarrotada Salobreña (Granada)

Aun así, sigue habiendo tortas por un hueco en nuestras playas. Las sombrillas se amontonan, unas encima de otras, para darse calor. Neveras llenas de agua que antes fue hielo, latas cuyo líquido desapareció humedeciendo los conductos secos de gargantas empadronadas en otros lugares… Deshechos que no deberían estar a la vista porque, son de todo menos bellos. No me gusta esta imagen descuidada aunque, afortunadamente, no es una molestia común. Las terrazas de los chiringuitos siguen estando a tope, aparcar sigue siendo una odisea, los artesanos siguen vendiendo sus ‘hechos a mano’ como rosquillas, nos quitan los espetos de las manos y los grifos de los bares expulsan cerveza sin parar…

Nos quieren sin condiciones. Menos mal…

Amor incondicional y veraniego en Salobreña

1 Comment
  • jesuslens

    agosto 23, 2013 at 10:18 am Responder

    Viva la incondicionalidad del amor, pero tratemos de evitar que sea uno de esos amores de verano, fugaces, que duran unas semanas y ya. Efímeros amores de verano que quedan reducidos a unas cuantas fotos subidas en el Facebook y unas frasecillas más o menos empalagosas y, después, si te he visto no me acuerdo. Que tamporo era para tanto. Así que, el año que viene, ya me buscaré a otra… localidad con la que compartir mi tiempo y mi dinero.

Post a Comment