Cuando cortan la luz

Cuando cortan la luz

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El karma (o quien sea) se ha dado cuenta de mi crisis existencial y ha decidido cortar la luz en toda mi calle. Así puedo pensar más. Reflexionar. Meditar con las voces de mis vecinos como única banda sonora… Y pienso… en la enorme dependencia que puedo llegar a tener de cosas que antes me importaban tres pimientos como, por ejemplo, la cafetera, internet, la televisión, el aire acondicionado… Recuerdo el avance que supuso el hecho de poder prescindir de las peligrosas, caras y sobre todo, pesadísimas bombonas de butano naranjas ¡Los calentadores eléctricos y las vitrocerámicas habían llegado a nuestras vidas! ¿Y ahora qué? Cortan la luz un rato y nos sentimos gilipollas, inútiles que no pueden hacer nada… Y si continúo pensando, analizo la situación y me veo haciendo algo que detesto: hablar como si tuviera mil años y yo misma fuera la voz de la experiencia; insinuando que cualquier tiempo pasado fue mejor cuando, la realidad es que no son esos mis principios ¡Creo en la evolución! Lo que pasa es que existen demasiados caminos para evolucionar y no sé yo si éste es de los buenos o solo es un jodido laberinto diseñado para marear al personal y cansarlo mucho… Al final, mi conclusión es que, a veces, no hay que pensar tanto sino dejar que todo fluya como tenga que fluír…

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