El cura de Salobreña imputado por presunta pederastia en el ‘Caso Romanones’

El cura de Salobreña imputado por presunta pederastia en el ‘Caso Romanones’

Ayer se levantó el secreto de sumario del ‘Caso Romanones’ y la lista de los doce implicados por presunto delito de agresiones sexuales, abusos sexuales y exhibicionismo se hizo pública. En la Costa Tropical, saltó la liebre cuando El Faro lanzó la noticia que señalaba la imputación del párroco de la Iglesia de Las Angustias y del Carmen de Motril. Mi sorpresa fue comprobar que en la lista, publicada en el diario El Mundo, aparece también el cura de Salobreña, con sus dos nombre y sus dos apellidos.

José Jorge Nieto García

José Jorge Nieto García, Párroco de Saloreña (Granada) Foto: GranadaNews

fragmento El Mundo Caso Romanones

La lista nombra a los doce presuntos pedófilos, pero no aclara a qué parroquia pertenece cada uno. Esto es, lo que viene siendo, un caramelito para quienes nos dedicamos a informar. ¡Comienza la investigación! La búsqueda de fuentes que nos puedan confirmar que estamos en lo cierto. Ayer, tras ver la polémica lista, me fui a Google y empecé a comprobar, uno por uno, los nombres de los doce imputados. Si tiramos de hemeroteca, comprobamos que, dos meses atrás, El Público decía que ‘Los curas pederastas de Granada montaban orgías con menores’, en un piso ubicado en Salobreña. Demasiada casualidad ¿verdad?

En La Sexta, comentan que, “en el sumario, el juez señala a Román Martínez como el líder y detalla los abusos sexuales a los que habría sometido a Daniel, el joven que denunció la trama al papa”.

El País dice que el auto de levantamiento del secreto del sumario sobre el llamado caso Romanones incluye un relato de hechos imputados que repasa tres años de abusos, que empezaron de manera inocente y acabaron en orgías y vejaciones, supuestamente perpetradas por el sacerdote Román Martínez y secundadas o consentidas por otros nueve sacerdotes y dos laicos.

El joven denunciante, que ahora tiene 24 años y se declara supernumerario del Opus Dei, cuenta cómo todo comenzó inocentemente en 2004, cuando tenía 14 años. Él y un amigo habían sido monaguillos desde los siete años. Por eso no les extrañó que su párroco les invitara a la casa parroquial ni tampoco que los llevara al chalé de la urbanización Los Pinillos de Cenes de la Vega donde se reunía el clan. El entonces chaval se quedaba a “dormir y a ver alguna película”, porque los curas veían en él “una gran vocación para el sacerdocio” y creían que tenía que aprender y compartir su “modo de vida”.

Diez días para alegar
El juez ha emitido un plazo de diez días a las partes para presentar alegaciones sobre la posible prescripción de cada uno de las acusaciones debido al tiempo transcurrido desde la ejecución de los hechos hasta la presentación de la denuncia.

En todo caso, según publica Periodista Digital, “lo que el auto deja claro es que, en la fase de instrucción, quedan probados los abusos tanto en autoría como en encubrimiento y conocimiento, delitos que, en el caso de la legislación canónica, no prescriben hasta 20 años después de que las víctimas alcancen la mayoría de edad”.

El diario Ideal publica hoy que el relato de los hechos presentado por el primer denunciante es el más duro de los cuatro incluidos en el auto judicial. Daniel centra las posibles agresiones y abusos sexuales sufridos entre los años 2004 y 2007, cuando él tenía entre 14 y 17 años. Hace mención a cómo el líder del clan de los Romanones, Román Martínez V. C., se fue ganando su confianza desde que comenzó a ayudar en la parroquia de san Juan María de Vianney cuando tan solo tenía siete años, aunque no fue hasta los catorce años cuando comenzó a quedarse a dormir en las viviendas utilizadas por este clan.

Hablar, con detalles, de los delitos cometidos es, sin duda, violento. El Plural lo explica de una forma bastante explícita:

Penetraciones anales, masturbaciones y felaciones
Daniel acusa a Román de agredirlo sexualmente con penetraciones anales y a Francisco Campos, así como a Manuel Morales de efectuarle masturbaciones y felaciones. También señala que los tres sacerdotes practicaron sexo anal y oral en su presencia, así como las distintas ocasiones en que fue ridiculizado en presencia de todo el clan, ahora imputado, por no someterse a todos los dictados sexuales que le exigían.

De momento, solo han hecho públicos tres folios de los 1.600 que incluye el sumario. Ahora, toca esperar a que pasen los diez días que el juez instructor ha emitido de plazo para las alegaciones que ambas partes decidan presentar.

2 Comments

Post a Comment