Gastromarketing o cómo hacer magia con la carta de un restaurante

Gastromarketing o cómo hacer magia con la carta de un restaurante

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El gastromarketing mola. Sé que os gusta porque, de hecho, los artículos más leídos de este blog van por ahí. ¡Nos pierden los bares! Lo que nosotros, los consumidores, no sabemos es que, al final, vayamos donde vayamos, si los dueños de los establecimientos son listos, acabaremos tomando lo que a ellos les dé la real gana. Sí. Los productos más rentables para el negocio en cuestión; que, por supuesto, deben agradar al cliente y reunir una serie de requisitos, como la relación calidad-precio. Si esto se hace así, funciona. La ingeniería de menús es una disciplina que ya existe y se preocupa exactamente, de eso. ¿Alguien es consciente del arma que esto supone para los empresarios hosteleros? Blanco es y la gallina lo pone ¡Adivina!

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Quien se dedica al marketing, y trata con restaurantes, sabe que ellos se preocupan de que la carta no se rompa fácilmente, que no se les vaya de presupuesto … y si además, es bonita, mucho mejor. Si una marca de vinos o helados las patrocina y se las envía, ya confeccionadas, lo toman como un triunfo. Poco más. Esos son los factores que, normalmente, se tienen en cuenta a la hora de elaborar el documento que lleva a cualquier cliente a decantarse por una opción u otra. ¡Casi nada!

La carta de un restaurante se ojea; como el Twitter, las últimas noticias de Facebook o el periódico mientras desayunas en un bar o esperas a alguien. Debe ser limpia, clara y concisa; tener secciones y destacados. Seducir sin obligar al cliente a pensar en dinero; por eso, hay que intentar ignorar el símbolo del euro (€), en la  medida de lo posible.

Zonas calientes

zonas calientes carta restaurante menú

A partir de ahora, fíjate. Cuando vayas a un restaurante, emplearás aproximadamente dos minutos en decidir lo que quieres tomar y, al mirar la carta, prestarás más atención al primer y último plato de cada sección (Entrantes, Especialidades, Ensaladas, Riberas, Riojas…). Los platos situados arriba, a la derecha, también forman parte de las zonas calientes de la carta de un restaurante. Igual que aquellos que aparecen junto a un incono, dentro de un recuadro, en negrita o de otro color. Sin abusar. Con sutileza. Sin convertir la carta en un cuadernillo de preescolar con los Teletubbies y sus colores liándose a guantazos.

Diseños elegantes, legibles, con pocas tipografías, bien espaciados, descripciones sugerentes, cortas y fáciles de entender. Nada de “Crujiente aromatizado con sal de almendra sobre cama de crema de cebolla confitada con toque de rúcla del pirineo y virutas de hojaldre francés arropando a un bacalao al estilo de lo mares de …” ¡Vete tú a saber si, al final, no es congelado!

¿Cambiamos la carta? ¿Seguro? ¡Dame la antigua! Vamos a analizarla ‘de pé a pá’ ¿Cuánto te cuesta producir cada plato? ¿Cuánto ganas con cada uno de ellos? ¿Cuáles son los que más vendes? ¿Cuáles son los más te interesaría vender? ¿Estás dispuesto a aceptar críticas y aplicar cambios en tu sistema?

Seguiremos hablando del tema 😉

Fuentes: Ingeniería de menús y Marketing Gastronómico.
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