II Muestra de Cine Negro de Salobreña – Día 4: Mujeres cañeras

II Muestra de Cine Negro de Salobreña – Día 4: Mujeres cañeras

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Hoy, que celebramos el día de la mujer trabajadora, hablamos de dos féminas de las de verdad, sin pelos en la lengua y dos ovarios muy bien puestos que dominaron, sin titubeos ni medias tintas, la cuarta jornada de la II Muestra de Cine Negro de Salobreña, manteniendo al público embobado durante aproximadamente dos horas. ¡Ole, ole y ole! por Cristna Fallarás y Marta Sanz.

El tema central de la charla-coloquio que tuvo lugar ayer, a las 18.30 horas, en el Auditorio José Martin Recuerda, fue la ‘Vision de la Mujer en el Cine Negro’. Juan Madrid ejerció, una vez más, de maestro de ceremonias y junto a él, se sentaron Agustín Díaz Yanes, director de la película, protagonizada por Victoria Abril y Pilar Bardem, ‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’ y las dos guerreras de las letras: Cristina Fallarás y Marta Sanz.

Quitaron la alfombra roja porque llovía a cántaros. Juan Madrid siempre dice que esta muestra negra pretende ir mucho más allá del glamour que acompaña al cine, las actrices despampanantemente guapas y la cara bonita de la industria. El objetivo es conocer qué ocurre detrás del set de rodaje, cuáles son los problemas que atormentan a los cineastas y cómo son los peldaños que hay que subir antes de lucirse en un estreno. En definitiva, quieren más ser didácticos que presuntuosos y eso, de verdad, se nota y se agradece.

El debate comenzó con una pregunta-reflexión del moderador:

¿Hay un estereotipo de mujer en cualquier tipo de cine o sólo en las comedias románticas norteamericanas donde lo único que quieren ellas es, siempre, casarse?

marta sanz

Marta Sanz, escritora de novelas y colaboradora habitual en periódicos como El País, El Público o la revista El Cultural del diario El Mundo, tomó la palabra y lo hizo analizando la figura de las mujeres fatales en el cine y la literatura.

Sanz reconoce que tiene un trauma de infancia porque siempre quiso ser musa y mujer fatal pero, nunca pudo porque ni su físico ni su personalidad se lo han permitido y por eso, lo que hace es crear personajes que se ajustan a ese perfil. Su conclusión es que todas las mujeres interesantes del cine y la literatura son mujeres fatales. No le cabe duda y a mí, tampoco.

La escritora se ha dedicado a estudiar los rasgos que fatalizan a las mujeres y asegura que son realmente estremecedores. Por ejemplo, el afán de conocimiento. Eva, la de Adán, sin ir más lejos ¿Por qué era mala? ¿Porque quería saber? ¿Porque quiso probar la fruta del árbol del conocimiento? ¿Qué me estáis contando?

Otro de esos rasgos es el deseo de gozar libremebte de la sexualidad. En La Mujer Pantera, en sus dos versiones, Simone Simon tiene que apartarse de su marido porque sabe que, en el momento en que se ponga cachonda, se lo va a comer…

La vulnerabilidad y el hecho de saber cómo hacerse la vulnerable o, por el contrario, creerse menos vulnerable de lo que una realmente es. Querer cambiar de clase y tener ambiciones…

cristina fallaras

Cristina Fallarás, que es una auténtica amazona posmoderna, periodista y escritora, jefa de redacción y columnista en El Mundo, colaboradora en El Periódico de Cataluña, subdirectora de ADN, guionista en la Cadena Ser y largo etcétera porque se ve que es una mujer hiperactiva en el mejor sentido de la expresión, menciona la existencia de una mirada social que objetualiza a la mujer y que, a su vez, la objetualiza, de modo que, todo lo que se salga un poco del estereotipo que el mundo espera de la figura femenina, la convierte, prácticamente, en un demonio.

Si en una película o una novela, aparece una mujer que no tiene instinto maternal o cuyos hijos no son el eje de su vida o que no se anula totalmente para entregarse al cuidado de un niño, un marido o un familiar enfermo, ese personaje, automáticamente, cae fatal.

Fallarás, que escribe novela negra, dice que siempre intenta que sus libros sean protagonizados por mujeres con poder, con armas, que sean criminales o investigadoras, violentas, madres drogadictas, alcoholicas o adictas a cualquier cosa porque sostiene que “siempre será mejor una madre con una adicción que una no madre” ¿Es cañera la tía o no? ¡Increíble! No había ni una boca cerrada en todas las butacas que componen el auditorio de la villa. Palabra. La mía era la primera que estaba de par en par. Anonadada.

Este mundo es masculino y siempre lo ha sido. El poder es de los hombres y aunque ahora, muchos y muchas se empeñen en hacernos ver que ya no es así, mienten.

El director de Telecinco es hombre, el director de El País es hombre, el director de El Mundo es hombre, el director de ABC es hombre, el director de El Público es hombre, el director de La Razón es hombre, el director de La Sexta es hombre, todos los directores, rectores y decanos de las universidades son hombres… ¿Sigue habiendo dudas?

Las películas más taquilleras siempre son protagonizadas por hombres porque los personajes femeninos molestan a los dos géneros. Torrente, Celda 211, Grupo 7…

Fallarás, como mujer, reconoce que prefiere el personaje de un hombre que no moleste a un personaje femenino que no la represente, con el que no se sienta, para nada, identificada y con el que sea incapaz de empatizar. Es cierto. Eso es así. Creo.

Su última novela se llama ‘Las niñas perdidas’ y cuenta cómo surgió.

Trabajando en la redacción de El Mundo, recibe una nota de prensa, de la Policía, que habla del desmantelamiento de una red de pederastia. Normalmente, no pueden decidarle más de una columna a este tipo de noticias pero ella estaba convencida y empeñada en dedicarle tres. Leyó la nota con atención y además de averiguar que, como siempre, había curas, maestros y psicólogos implicados, decía que las diez víctimas habían sido liberadas y entonces, alucinó, flipó, se sorprendió y asumió que tenía entre sus manos un auténtico notición. Llamó a la policía para ampliar la información y se la negaron. Le dijeron que no era un asunto para la prensa y que ellos lo arreglarían. Tenían que salvaguardar la intimidad de las menores. ¿Perdona? ¿Qué había pasado con esas niñas? ¿De dónde procedían? ¿Habían sido fruto de una venta? ¿De un secuestro? ¿De un campamento de inglés? ¿Qué había pasado y dónde y cómo estaban ellas ahora?

Nadie quiso resolver aquellas dudas y nadie le permitió publicar una sola palabra sobre aquel tema que, finalmente, decidió convertir en una novela.

Lo más sorprendente es que, una vez terminada, la presentó a una editorial dirigida por una mujer que decidió rechazar su publicación tachando la obra de inmoral. ¿Por qué? ¿Porque salían niñas torturadas? Pues no. En el correo electrónico que Cristina recibió ponía que no iban a publicar su novela porque les parecía cruel que la madre de la criatura fuera drogadicta… ¿No es muy fuerte esto?

Muchas veces, somos las mujeres quienes nos ponemos zancadillas a nosotras mismas empeñándonos en que todo siga tal cual y es que un hombre nunca, jamás de los jamases, podrá hablar de violencia como nosotras sencillamente, porque nunca en su vida habrá sufrido los ninguneos con los que nosotras lidiamos desde que nacemos, las discriminaciones, los acosos y los insultos con los que, por desgracia, nos hemos visto, y nos vemos, obligadas a vivir ¡Ya está bien! ¡Basta!

Cristina dijo, desde su más profundo convencimiento, que tanto la madre de Terminator como el personaje de Sigourney Weaver en Allien cambiaron el papel de la mujer en el cine, creando el perfil de la hembra y la rabia. Le encanta, oye.

Dijo también que odia el tipo de periodista que se retrata en la trilogía Millenium y Los hombres que no amaban a las mujeres porque piensa que el periodista que quiere hacer el bien no existe y ahí, lo siento pero, discrepo. Siempre quise ser periodista, desde que era muy pequeñita. Jamás me vi haciendo otra cosa y siempre quise dar voz a los perdedores, esclarecer hechos que otros callaran y que, una vez que se supiesen, pudieran hacer algo para cambiar el mundo. A mejor, claro. ¿Cómo que no existe ese tipo de periodista? Ella, sin ir más lejos, lo es aunque, no se dé cuenta pero, me da igual. Yo estoy segura de que lo es y si no es verdad lo que digo, ¿Qué objetivo tenía haber publicado esa noticia sobre la red de pederastia? ¿El morbo? No. Sé que no. Sé o quiero saber que ese tipo de cosas se hacen para denunciar injusticias, abrir ojos y demostrar que ocurren cosas horribles que se pueden parar pero, para ello, hay que conocerlas, estudiarlas y analizarlas. Después, pararlas y acabar con ellas.

agustin diaz yanes

Agustín Díaz Yanes es un defensor de la mujer. No sé si porque ayer estaba rodeado de dos de ellas que, además, eran de armas tomar o porque, después de haber trabajado con la ‘todoterreno’ Victoria Abril, se dió cuenta de lo que había. Es broma. No tengo ninguna mala palabra que decír sobre él, y menos, después de todo lo que contó en la charla-coloquio de la muestra de cine.

Empezó diciendo que un día leyó un consejo de Billy Wilder que afirmaba lo siguiente:

Si, en una película, puedes hacer que el personaje entre por una ventana y no por una puerta, hazlo porque, siempre creará más impacto.

Por eso, cuando le surgió la oportunidad de escribir el guión y dirigir ‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’ pensó que sertía una mujer la que empuñara una pistola, condujera un camión, atracara y bebiera como una cosaca. Victoria Abril, cómo no, era la opción perfecta para protagonizarla.

Su directora favorita es Kathryn Bigelow y habló de dos escenas que cambiaron el cine para siempre. En las dos aparecían grupos de mujeres desnudas sorprendidas, por hombres, en una habitación. Hombres que acaban recibiendo unas palizas brutales de las féminas.

Díaz Yanes dice que no tiene ninguna queja después de haber trabajado muchísimo con mujeres en la industria del cine. Que él puede escribir para ellas intentando meterse en sus pieles pero después, cuando ellas llegan, dispuestas a encarnar los papeles que para ellas se han escrito, les dan unos vuelcos, unos giros y una realidad que, sin duda, acaban mejorando todo lo que recogía el guión desde el minuto cero.

Agustín fue el que menos habló y me fastidia porque cuando lo hizo, lo hizo realmente bien. Hablaba de una forma clara, concisa y directa que además, aportaba ideas tan interesantes como bien construidas pero, el carácter de Cristina Fallarás y los mil asuntos que tenía que contar lo interrumpían sin mala intención pero con mucha fuerza.

Cristina añadió que, a veces, cuando escribe novelas y crea el tipo de personajes (personajas) a los que suele dar vida, piensa: “Fallarás, ¿Pero qué estás escribiendo? ¿En qué piensas? ¿Se te ha ido la cabeza?” y que es, entonces, cuando comprende que su personaje se ha apoderado de ella…

Del papel de la mujer víctima también hablaron, pero dijeron poco. Las Femmes Fatales son mucho más interesantes. Eso quedó claro.

El trasnoche de ayer me lo perdí y lo siento. Esta II Muestra de Cine Negro de Salobreña está acabando conmigo pero, que conste que, no es una queja. Estoy encantada y quiero dar las gracias a todo el equipo organizador por permitirme disfrutar y aprender tanto. De verdad, es una iniciativa que hay que apoyar. ¡Nos da vida!

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