La editorial Educatori y su conejo azul

La editorial Educatori y su conejo azul

el conejo azulMi reloj biológico se ha vuelto loco y la culpa de todo es de la editorial Educatori. Me pidieron un favor sin saber que eran ellos quienes me lo hacían a mí. El conejo azul es el nombre del I Concurso de Literatura infantil y juvenil que pusieron en marcha con el objetivo de contagiar, a los más pequeños de cada casa, su amor por las letras.

Abril es, por excelencia, el mes de los libros y lo cierto es que este año lo he disfrutado intensa y entrañablemente, también por su culpa. Cuando me plantearon la posibilidad de formar parte del jurado, acepté sin pensarlo dos veces. Extraño a mis alumnos de Escritura Creativa 2.0, sus historias, su imaginación sin límites, su inocencia… He leído casi cincuenta obras, sin desperdicio alguno, y la toma de la decisión final me ha costado – sin hipérboles – sangre, sudor y lágrimas.

Detectives, policías, magia, brujas buenas, niños y niñas cargados de valores positivos que explotan a favor de cuidar el medio ambiente, de integrar a compañeros de clase que están siendo discriminados por otros, hijos de padres separados que destacan las ventajas de su situación y presumen de tener dos casas aunque, para ello, haya que renunciar al estereotipo de la familia idílica y siempre unida, niños granjeros que se mudan a la cuidad, nietos que cuidan a sus abuelas y se hacen amigos de los ancianos que comparten residencia con las madres de sus madres… ¡Son asombrosos! Pequeños escritores, sobrados de ideas, que saben darle ritmo a sus historias, disponen de un vocabulario extenso y tienen faltas de ortografía que sinceramente, molestan muy poco. Entre los malos de sus cuentos destacan, por ejemplo, el ‘Señor de la Hipoteca’, los humanos que descuidan su planeta, la gente tramposa y los típicos chulitos de la clase. Reivindican los juegos callejeros y critican las videoconsolas, por el individualismo que conlleva su uso. Les gusta jugar al fútbol y explorar los parques y plazas de sus barrios … ¡Cómo los envidio y cuánta razón tienen!

Cada historia es una lección moral cuya moraleja habría que tatuarse, a fuego, en el alma. Seguro que si lo hiciéramos, este mundo no sería ni la sombra de lo que es. A través de sus palabras todo parece más fácil y la verdad es que lo es. Me niego a matar a la niña que llevo dentro sobre todo, después de esta experiencia. Tienen tanto que enseñarnos…

Mañana es la entrega de premios, a las seis de la tarde, en el Ayuntamiento de Granada. No sé si podré ir, porque tengo obligaciones laborales que llenan más a mi nevera que a mí pero, es lo que hay. Me encantaría estar y poner cara a los seudónimos que me ha regalado tantos ratos gratos. Lo que no me pienso perder, por nada del mundo, es la presentación del libro. La obra del ganador del concurso inaugurará una nueva colección de literatura infantil y juvenil llamada El conejo azul y será publicada por la editorial Educatori de Granada. Quién sabe si no estamos ante un futuro premio Cervantes o Planeta. Estos niños, desde luego, apuntan maneras.

En cuanto me digan la fecha de la presentación del libro, te lo cuento todo. De momento, si te apetece, puedes pasarte mañana por el Ayuntamiento de Granada, para ver la cara de ilusión que pondrá el ganador al recoger su premio. Luego, me lo cuentas y me pones los dientes largos. Puedes decir que vas de mi parte, que te gusta darme envidia y hablarme de lo mucho que has disfrutado mientras yo curraba … Puedes hasta decirme ‘pringada’, porque lo cierto es que lo soy, pero yo he podido leer todos los cuentos que se presentaron al concurso y tú no (estoy sacando la lengua mientras te guiño y … no, no voy a ilustrar este texto con un selfie que lo demuestre).

Mañana, cuando acabe todas mis labores, brindaré por la editorial Educatori y su magnífica iniciativa y volveré a brindar por los pequeños grandes escritores que me alegraron el mes de abril del año 2015, mientras espero que vuelvan a contar conmigo cada vez que se metan en un ‘embolao’ así.

Unos meses más tarde…

16 de junio del 2015.

Esta tarde he estado en Granada, desafiando a mi ortodoncia (recién puesta) para decir unas palabras en la presentación de ‘Gotas de diamante en la ventana’, que fue el cuento ganador del certamen de literatura infantil y juvenil ‘El Conejo Azul’. Una iniciativa de la Editorial Educatori que tuve la suerte de disfrutar en primera persona, pues formé parte del jurado. La joven escritora se llama Cecilia Almendros Cenarro y estudia 6º de primaria en el colegio Santo Tomás de Villanueva (zona Hipercor) y hoy hemos tenido el honor de presentar su primer libro. Es posible que, dentro de unos años, consiga un Planeta o un Nadal y entonces, podré presumir de haberla leído desde el principio.

 

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