Las cookies no son galletas

Las cookies no son galletas

cookiesNo son dulces ni crujientes. No contienen lágrimas de chocolate que estallan en la boca con cada mordisco. Las cookies no son galletas y, como últimamente no paran de aparecer cartelitos sobre ellas en casi todas las páginas web, voy a explicar qué son y para qué sirven. Antes de empezar, quiero aclarar que las cookies no son virus. Aunque, algunos antivirus las detecten y nos alerten sobre ellas. Son simples achivos de texto – no ejecutables – que nuestro navegador almacena durante un tiempo (porque todas suelen caducar) y que por tanto, no son peligrosas ni ponen en riesgo a ningún dispositivo (ordenador, móvil, tableta…).

Si comemos galletas, mientras andamos por casa, sin un plato debajo, iremos dejando, por el camino, un rastro en forma de minúsculas migas crujientes que nos delatará: ¡Hemos estado comiendo galletas! Ese rastro delatador, son las cookies pero, tranquilidad. Voy a explicarme mejor.

baristaEl punto de partida es entender que, en internet, cada usuario es un cliente potencial para numerosos negocios con presencia online;  de modo que para aumentar las posibilidades de compra o el nivel de satisfacción de estos usuarios, no hay mejor arma que conocerlos bien. Vamos a salir un poco de la red. ¿Nos tomamos un café? Si lo hacemos en el bar que hay debajo de la oficina, ya tenemos cierta confianza con el camarero; que nos saluda y pregunta si vamos a tomar ‘lo de siempre’. Esas cosas gustan. Un detalle, de vez cuando, agrada a todo el mundo: “A esta ronda, invita la casa”; pues ‘ole’. Es que no te queda más remedio que cogerle cariño al bar. Es que, de hecho, ya lo quieres. Por eso vas allí tan a menudo. Porque te tratan bien pero, para que un negocio sepa cuál es tu concepto de ‘que te traten bien’, debe conocerte.

Para el camarero es fácil porque te ve la cara y tú mismo le has ido orientando, poco a poco, sobre tus preferencias pero, en internet, la cosa cambia y las páginas web que vamos visitando van tomando apuntes sobre lo que vamos haciendo, solo y exclusivamente, en su sitio. Con el único objetivo de conocernos mejor y recordar quiénes somos y qué solemos hacer allí. Algo que, bajo mi punto de vista, solo tiene ventajas porque, de este modo, se agiliza todo. Por ejemplo; para mí es más cómodo acceder directamente a la red social que me apetezca cada vez que me conecte, desde alguno de mis dispositivos habituales – como el móvil, la tableta o el ordenador – sin tener que poner mi nombre de usuario y contraseña porque, gracias a las cookies – que, por supuesto, he autorizado previamente – mi navegador los recuerda y me ahorra el esfuerzo de tener que escribir lo mismo, doscientas veces, todos los días.

qué son las cookies de internet

Hay otro tipo de cookies que tampoco son peligrosas pero sí, un poco molestas. Son las cookies publicitarias; que lo que hacen es tomar apuntes sobre los sitios que sueles visitar cuando navegas por internet y el uso que haces de ellos. De esta forma, se hacen una idea bastante clara de los productos o servicios que puedas necesitar o desear y simplemente, lo calculan todo para que los anuncios que ves, sean sobre cosas que te interesan. Cuando, por ejemplo, YouTube te sugiere vídeos que considera que gustarán, lo hace basándose en los vídeos que has visto antes.

Por hoy es suficiente. No quiero saturaros aunque, antes de despedirme, quiero repetir que las cookies no son peligrosas pero, no he dicho que no afecten a nuestra privacidad. Por eso nos piden autorización. No obstante, si todo esto no te hace ni pizca de gracia, estás en tu derecho de navegar sin cookies. Todos los navegadores tienen la opción de ‘navegar de incógnito’.

¡Nos vemos en las redes! 😉

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