Maite Leyún presenta ‘Hello Bone’, una historia de película

Maite Leyún presenta ‘Hello Bone’, una historia de película

Maite Leyún de Hello Bone

Hay gente presuntuosa que siendo mediocre va de diva por la vida y gente realmente buena que quizás nunca llegue a darse cuenta de lo buena que es. Así son las cosas. Ser artista mola pero, comer de ello es casi una utopía. O no. O puede que seas uno de los elegidos y tengas la suerte de estar en el sitio exacto en el momento más adecuado. O puede que te lo curres mucho, seas muy constante y tarde o temprano, si tienes paciencia y eres perseverante, llegues a besar el santo.

Hay cosas que pensamos que solo ocurren en las películas hasta que un día te enteras que le ha pasado a una amiga. Imagina que estudias Bellas Artes y empeñada en conseguir el sueño de vivir haciendo lo que te gusta, te mudas al País Vasco y haces un máster para especializarte y, de varias ideas, surge un proyecto original. Te apasionas y apuestas por él. Trabajas duro para darle forma y le echas más horas que un reloj aunque no te pesan porque las disfrutas. Pasan los días y las semanas y te proponen montar un stand en una feria de arte tan peculiar como contemporánea y alternativa. Una nave grande de techos altos y espacios diáfanos; iluminada con mucho gusto y mostrando obras y objetos asombrosos, nada convencionales.

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La mayoría de los expositores ya tenían cierto nombre y bagaje en estas ferias modernas donde lo mismo hay máquinas para hacer bóinas que una pasarela con la música electrónica más transgresora del mundo o un pequeño stand, como el de mi amiga, que vende joyería y objetos de elevado buen gusto fabricados artesanalmente con “Bone China”; una porcelana especial que se caracteriza por su alto contenido en ceniza de huesos, lo que le aporta al material un mayor grado de blancura y transparencia.

 Su inspiración es amplia y variada, influenciándose por las formas geométricas y orgánicas, el arte contemporáneo, la cerámica tradicional, el diseño o las experiencias vitales adquiridas por la propia artista pero, vamos a la anécdota de película.

Mi amiga se llama Maite Leyún y, como la inmensa mayoría de artístas y creativos, vive en su mundo. Mientras otros expositores invertían su tiempo en el arte del postureo y jugaban a ver quién era el más erudito, Maite colocaba, con cariño y delicadeza, las piezas que finalmente, compondrían el stand de su nueva firma, Hello Bone, en aquella feria moderna ( La Encardada Moda. Balmaseda. 23/24 mayo 2014 ). Todo estaba listo y aquella experiencia podía dar comienzo cuando quisiera.

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Cerca del stand de Hello Bone se escuchó cierto revuelo por razones que Maite desconocía y no se molestó en preguntar, puesto que los primeros clientes ya se estaban acercando a su pequeño quiosco, lleno de buen gusto. Entre toda la gente que se acercó a curiosear, la que más llamó la atención de Maite fue una señora con un look tan extravagante como elegante y peculiar. Aquello era una dama con clase y lo demás eran tonterías. Su forma de moverse, la seguridad y el estilo que desprendía y sobre todo, el interés que las piezas de Hello Bone le despertaban y la educación que demostraba al preguntar sobre ellas fueron lo que más sorprendió a mi amiga, que acabó recogiendo su stand con la sensación de haber vivido una experiencia bonita pero ignorando por completo lo que allí había sucedido.

Diane Pernet, la coolhunter más influyente

Aquella señora de apariencia extravagante era, ni más ni menos que, la dama de negro, Diane Pernet, una de las personas más influyentes en el mundo de la moda a nivel internacional y a quien le va como anillo al dedo el término ‘coolhunter’. La estadounidense, inseparable de unas gafas de sol que opacan su mirada, viaja literalmente por el mundo en busca de nuevo talento al que apoyar desde sus múltiples soportes audiovisuales y eso hizo en cuanto llegó a casa, después de su escapada al País Vasco. Escribió una reseña sobre mi amiga Maite y Hello Bone en su prestigiosísimo ‘fashionblog’, siendo ambas cosas (mi amiga y su marca de porcelana) las que más habían sorprendido a la coolhunter en su viaje a España.

Escribo esta historia por varias razones. La primera de ellas es porque es verdad y al enterarme, me ha dado una alegría inmensa y una envidia gigantesca (y prometo que sana). Porque pienso que Hello Bone es una marca que merece ser profeta en su tierra y me daría bastante rabia que en norteamérica se valorara más que aquí y porque pocas cosas me dan más placer que compartir con todos vosotros las alegrías de mis colegas y sobre todo, las cosas que hacen bien. ¡Enhorabuena por tu trabajo, Maite! Te pienso seguir la pista… :-*

Epílogo:

Gracias al estupendo review que Diane Pernet dedicó a Maite Leyún, las joyitas de porcelana de Hello Bone están llegando cada vez más lejos, se están vendiendo cada vez más y están siendo descubiertas por muchísima gente que, sin esa reseña, difícilmente se hubiera topado con alguna de las piezas que mi amiga fabrica con tanto cariño, tacto y esfuerzo.

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