Marketing 4 Kids. Los niños como público objetivo

Marketing 4 Kids. Los niños como público objetivo

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Hay poca literatura disponible sobre un mercado de tanta relevancia como el infantil, especialmente en España, donde el gasto directo del niño ronda los 3.500 millones de euros al año. Si se incluye además, el mercado de influencia del menor, el gasto real se tripilca.

La estrategia para captar a los niños es distinta. Son un público complicado que exige rapidez de recompensa y beneficio inmediato.

En los productos de cero a tres años, las empresas aplican un marketing dirigido sólo a adultos, pero a partir de entonces, se emplean a fondo en lo que la jerga publicista denomina “doble target”: padres e hijos.

Desde los 24 meses, empiezan a manifestar a sus preferencias con respecto a muchos de los productos que se consumen en  la unidad familiar.La publicidad y la asociación con personajes infantiles son los principales impulsores de su elección.

Los regalos de juguetes, la influencia de amigos, el atractivo del empaque y las demostraciones en tienda son también variables decisivas para que los pequeños seleccionen un producto u otro y sorprendentemente,  la calidad de lo que consumen, es su prioridad a la hora de elegir; por lo que queda prohibido reparar en gastos en la producción.

Los padres reconocen que intentan adecuar sus compras a las preferencias de los hijos siempre que pueden. En términos de marketing, esta afirmación origina el ‘Power Kid’ o el poder de los niños. La influencia del niño en el mundo del consumo se mide desde la perspectiva de los cambios que provoca su aparición en las compras de sus progenitores.

A partir de los 6 años, en el recreo, a la salida del cole y en el autobús que los trae de vuelta a casa, la conversación gira en torno al consumo, las marcas, lo que tienen, lo que tienen los demás y lo que quieren tener. Hablan de dónde se puede comprar y quién se lo puede regalar.

El marketing infantil tiene un interés particular por la sensibilidad de su público objetivo. Es toda una responsabilidad profesional, dirigir un mensaje hacia mentes inquietas, inocentes y vulnerables al poder insospechado de las marcas (branding).

¿Cómo piensan? ¿Cuáles son sus inquietudes? ¿Sus problemas? ¿Sus aficiones? ¿Qué les motiva? ¿Cómo reaccionan ante un color determinado? ¿Qué tipografía les resulta más ágil y atractiva?

La publicidad influye en la educación de valores, creencias y aspiraciones. Las marcas que tienen como target el público infantil  juegan un papel activo en la educación de sus consumidores, por lo que deben practicar una comunicación sin dobleces que transmita valores positivos.

5 Comments
  • encarny tamayo

    enero 30, 2013 at 12:58 am Responder

    ¡ Que barbaridad, y parece todo tan fácil!. cuántos más años cumplo más cuenta me doy de lo imprescindible que es observar y leer. Muy interesante y didáctico el artículo..

  • Maria Jose Alonso Díaz

    enero 30, 2013 at 10:19 am Responder

    Si es que no paras Dominique!! Es un tema peliagudo y nunca se me había ocurrido pensar en los niños como consumidores; tal vez el esfuerzo educativo en mi caso y en una sociedad como la nuestra ha sido justamente hacer que sean un poco críticos con esa posición de consumidores y regular (en la medida de mis posibilidades!) la relación a los objetos propuestos en masa.

  • Maria Jose Alonso Díaz

    enero 30, 2013 at 10:20 am Responder

    Vaya!! Que no puedan ser tomados precisamente como consumidores !!!

  • Antonio Fuentes Casas

    enero 30, 2013 at 11:55 am Responder

    Los niños son un pilar fundamental en la economía pues, como bien dices, el consumo de las familias gira en gran parte alrededor de los pequeños y sus preferencias. El “Power kid”, ese niño que llega incluso a imponer sus preferencias sobre las de sus padres es el embrión del consumidor compulsivo por lo que se convierte en un objetivo principal para los publicitarios (vemos como los niños están cada vez más presentes en los anuncios de productos para adultos). Está en manos de los padres y educadores el controlar y canalizar ese deseo de consumir, hacia productos y servicios que logren transmitirles los valores positivos de los que hablas, así como controlar el acceso de los niños a los canales de comunicación de dichos mensajes publicitarios.

  • miguel

    marzo 26, 2013 at 12:26 am Responder

    Para conocer mucho más y profundizar en ello os recomiendo “El Rey de la casa. Porque los niños deciden nuestra compra ” de Miguel González-Duran, el “padre del marketing infantil en España” y en la actualidad director de la agencia Arista Kids.

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