Momentos de cine con Nerea Alonso. Bagdad Café

Momentos de cine con Nerea Alonso. Bagdad Café

momentos de cine con Nerea Alonso

Lunes. Seis menos diez de la tarde, brasero a tope, porque hace un frío infernal,  y dos cafés sobre la mesa. Hoy toca tarde de cine. ¡Bien!

Desierto de Mojave, Estados Unidos. Un matrimonio alemán discute, entre planos torcidos y ángulos aberrantes que simbolizan un desequilibrio extremo.  La música, sin embargo, tiene aires circenses. Parece que el director de la película, Percy Adlon, se tomara la discusión a guasa. Hasta ahora, el cámara no ha estado quieto ni un segundo. Todo son diagonales.

Estamos viendo BAGDAD CAFÉ, una elección de Nerea Alonso, quizás, mi amiga más antigua y también, de las mejores. Nos conocemos (y queremos) desde preescolar ¡Casi nada!. La mentira no existe entre nosotras y no porque no queramos. Es imposible. Nos tenemos demasiado caladas y cualquier gesto, de una o de otra, basta para saber qué estamos pensando. Transparencia impuesta, más bien.

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La mujer alemana pone fin al altercado, cogiendo su maleta y cortando por lo sano. Su marido se larga en el coche dejando caer un termo de café en la carretera y ella, sola, emprende un nuevo camino vagando por aquel desierto ubicado entre el sur de Nevada y el noroeste de Arizona.

Nerea toma un café con leche, yo lo bebo solo y las dos fumamos. Ella, Pueblo, de liar, y yo Camel, como siempre.  Me alegro de no haber visto la película antes porque así hay más emoción. Desde que éramos pequeñas nos pasan las mismas cosas. En el cine, por ejemplo, si ella ha visto la peli y yo no, se suele hacer la interesante y cuando yo, por fin, me atrevo a preguntarle, porque siento un ansiedad horrorosa y necesito saber qué pasa, me mira con cara de póker y se calla como una puta. ¡No suelta prenda jamás!.

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Al final del paseo, la alemana llega al Bagdad Café, un truck stop que, en USA, viene a ser lo que en Europa llamamos área de servicio aunque, eso sí, incluye algunos extras.  Un lugar donde aparcan los camiones, una gasolinera, un motel de carretera, cutre y sucio, regentado por un matrimonio negro que también riñe. Él, tranquilo, despistado y bonachón. Ella, la esposa, se llama Brenda y tiene una mala leche alucinante. No sabe sonreír.

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Nerea me avisa: “aquí empieza la película”.

La alemana se llama Jasmín y cuando entra en el motel, el marido de Brenda sale. Su esposa le ha pedido que se marche y no vuelva jamás. Está harta de él, de hacer todo sola, de tener tantas responsabilidades y pedirle, una vez tras otra, que vaya al pueblo a recoger la nueva máquina de café: “¿Qué demonios es un café que no sirve café?”.

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Lo mejor de la película es, sin duda, la banda sonora. ¡Buenísima! El tema central es  de Jevetta Steele y se titula ‘Calling you’. Es jazz, suave, sensible y con una elegante voz femenina que dibuja sentimientos de desesperanza con un pincel de terciopelo. Fue la sintonía del programa de mi padre en Radio Salobreña, ‘Martes de Jazz’, durante unos cuantos años.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=pQiLsTa5jl8]

Seguimos tomando café y fumando cigarrillos. A veces, paramos la película para comentar algunos aspectos. Nerea, que se dedica a la imagen, fija y en movimiento, hace reflexiones más técnicas. A las dos nos llama la atención el color. Todo el largometraje está teñido de tonos sepia con toques verdosos ¿Será un intento de simbolizar la esperanza? La verdad es que, puestos a interpretar, podemos rizar el rizo…

Aprovecho las pausas para hacer alguna foto de la pantalla. Hay planos que merece la pena capturar.

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Bagdad Café es una película alemana, del año 1987, por aquel entonces, Nerea y yo sólo teníamos dos años. Cuando caemos en la cuenta, no podemos evitar recordar algunas anécdotas de nuestra infancia. Las dos vivimos en el Casco Antiguo de Salobreña (Granada), un lugar cuyo acceso obliga a subir unas cuantas cuestas y algunas de ellas, bastante empinadas.  Aquellos maravillosos años de colegio, aquellas mochilas cargadísimas de libros que pesaban como si fueran llenas de ladrillos, aquellas partidas de quema en el C.P. Mayor Zaragoza y los miles de momentos, con disfraces incluidos, que compartíamos con nuestra queridísima amiga Rocío Galiana, ¡Éramos un trío inseparable! Pero, basta de nostalgia. Intentaré convencer a Ro para que también colabore en esta sección. ¡Hace demasiado tiempo que no vemos una película juntas!

Volvemos a Bagdad Café. Es lenta ¡Muy lenta! Pero tiene un buen mensaje. Es increíble cómo una situación tan adversa puede acabar siendo amable. De hecho, creo que se trata de una lentitud premeditada. Seguimos interpretando. Aquel truck stop, en medio del desierto, es un sitio donde nunca pasa nada. Monótono y aburrido, hasta que llega Jasmín, claro. La alemana y su magia…

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El motel regentado por la rancia Brenda, rara vez acoge a huéspedes de una sola noche. Tiene clientes fijos que prácticamente, viven allí. Un viejo decorador de Hollywood que ahora pinta cuadros horribles y se empeña en retratar a Jasmín.   –No voy a destripar la peli pero, por favor, si la veis, pensad de mí y en este apunte: me encanta la relación que nace entre ambos– Una joven y guapa tatuadora que además,  se saca una pasta extra con el oficio más antiguo del mundo, el hijo de Brenda, Salomó, un muchacho que tiene un bebé y sólo vibra tocando el piano, su hermana, una chica moderna y ‘sueltecilla’ que tiene más cara que espalda y jamás ayuda a su madre en el negocio familiar y además de ellos, al principio, hay poca gente más.

Los camioneros que hacen uso del parking del Bagdad Café no usan el motel. Si dan alguna cabezada, lo hacen en el interior de sus propios vehículos. El dinero lo gastan en café, gasolina y algún polvo rápido con la tatuadora, una ‘personaja’ que odia la armonía.

Nerea me confiesa que ha escogido esta película por lo que transmite y la verdad es que sólo por eso, merece la pena verla. En mi caso, por eso y por pasar una tarde con ella y es que, las dos llegamos a la misma conclusión:

el lugar de cada uno está allá donde resida su felicidad.

*****

Hasta aquí puedo leer. Ya he dicho que no quiero destripar la peli. Queda inaugurada esta nueva sección: ‘Momentos de cine con…’ que tendrá una periodicidad mensual y, por cierto, ya tengo claro con quien veré la próxima.

Me alegro de haber escogido a Nerea para empezar este camino. Sabía que, al menos para nosotras, sería una buena experiencia. Ahora sólo espero haber sido capaz de transmitir algo.

Quien quiera ver Bagdad Café y unirse a nuestras reflexiones, puede hacer click en el link de abajo.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=hI5BlMD–zg]

¡Vamos a intentar ser felices! Si nos lo proponemos, en serio, no será tan difícil como pensamos 😉

6 Comments
  • JUAN

    diciembre 5, 2012 at 12:03 pm Responder

    Es incrible! Domi, la primera vez que ví esta peli fue los Alphaville, unas pequeñas salas donde proyectan cine de autor, por supuesto en V.S.O. y me quedé loco,con la música,la iluminación,fotografía y ternura por supuest;el niño estudiando en el piano de madera…..de hecho hice un tema para unas bailarinas-acróbatas-contorsionistas inspirado en esta banda sonora.Me gustaría que lo escucharas ¿Adónde te lo mando?

    ternura

  • MªJosé

    diciembre 10, 2012 at 10:54 am Responder

    No podía gustarme más. He terminado de verla realmente emocionada. No sé si lo real es para todos ese desierto en que se nos hunden los pies hasta que lo vamos simbólicamente poblando y encontrando una ordenación a través del amor. Exquisita la música, la imagen, la simbología… (qué hermosura el boumerang!!).
    La lentitud de la peli? para mí una virtud que diría se llama la de la paciencia, la de saber que se necesita del tiempo para que la magia se instale. En ese sentido es magnífico el modo en que se va contabilizando el tiempo en los sucesivos retratos que el pintor va realizando de Jasmin, en el sucesivo y lento desnudarse.
    Todos los personajes van cambiando sus posiciones en relación a los otros personajes; Jasmin se diría que los cambia, pero a decir verdad también ella resulta transformada y se nos desvela completamente ya al final cuando dice: “se lo consultaré a Brenda”, Ya no está sola en ese desierto primigenio.
    Bueno, no digo más. Un gusto que os agradezco.

    • dominiquebt

      diciembre 10, 2012 at 11:05 am Responder

      ¡Qué gozada de comentario, Maria José! Quiero darte las gracias y decirte que, así da gusto escribir y leer. Cuando escribo, a veces, pienso: “¿Habrá alguien que lea esto?, ¿Seré capaz de hacer vibrar aunque sea un sólo poro de la piel de quien lo lea?”. No es un objetivo. Es un sueño que, algún día, mis artículos tengan como consecuencia más comentarios como el tuyo de hoy. No sólo has leído el post, sino que has visto la película, nos has regalado tu opinión sobre ella y sinceramente, me has hecho feliz. ¡Quiero más lectores como tú! Así que si conoces a más gente que esté hecha de tu misma materia, por favor, ¡Mándamela! Un beso grande y de nuevo, muchas gracias 🙂

  • Marquitos yerbabuena y mentafresca . Me compré la supernintendo

    diciembre 14, 2012 at 12:58 pm Responder

    Para cuando They Live!

    • dominiquebt

      diciembre 14, 2012 at 2:12 pm Responder

      Como buen regalo de reyes, el artículo sobre ‘They Live’ saldrá el próximo 5 de enero. Eso sí, si sobrevivimos al fin del mundo, claro :-p

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