Qwerty Vintage

Qwerty Vintage

Cuando te hablan muy bien de algo y, por fin, te enfrentas a ello, lo haces con el miedo a la decepción. No es difícil crearse grandes espectativas y después, ploff. No ha sido el caso de ‘Qwerty Vintage‘, una novela corta de Rafael Sarmentero que descubrí gracias a una reseña de Jesús Lens . No lo voy a negar; la leí y en seguida, escribí a Antonio Fuentes, mi librero, para hacerle un encargo que, en menos de una semana, logré tener en mis manos. Fue mi padre quien, sin avisar, se plantó en la librería 1616 books, lo recogió y lo dejó sobre mi mesita de noche pintando en mi rostro una expresión boba, alegre e ilusionada. Aún no había terminado el primer caso del Departamento Q, La mujer que arañaba las paredes, de Jussi Alder Olsen pero este hecho, sin duda, hizo que agilizara mi lectura, ansiosa por meter mano a mi nueva chuchería literaria.

Qwerty Vintage es algo totalmente distinto a todo lo que había leído hasta ahora, es la versión más moderna y actual de la literatura epistolar. Una conversación de chat entre dos usuarios desconocidos (con los errores tipográficos que los internautas y sus prisas suelen cometer en sus charlas virtuales) que, desde el principio, siembran en el lector una desconfianza total. ¿Los dos mienten o dicen la verdad? ¿Es ‘Vintage’ la mujer que dice ser o usa el anonimato que nos regala Internet para camuflarse en un personaje inventado? ¿Y Qwerty? ¿Qué pasa con Qwerty? ¿Lo creemos o lo ponemos también en cuarentena?

Es una novela negra que rompe con el formato habitual y no alcanza las 150 páginas; escrita de una forma tan ágil que lleva al lector a devorarla en pocas horas, sintiendo cierta ansiedad. Ambos personajes se cuentan las historias de sus vidas. Historias duras y extrañas pero, ¿Ciertas?

Vintage, el personaje ‘supuestamente’ femenino, derrocha inseguridad tras haber descubierto, a través de las noticias, la figura de un ‘Asesino del chat’. Por eso, no tiene ninguna intención de quedar físicamente con nadie que conozca en un entorno virtual. Qwerty, sin embargo, sostiene que Internet es un terreno perfecto para el desarrollo de la primera fase de conocimiento entre dos personas pero, una vez superados los tabúes iniciales, si se quiere avanzar en esa relación, se hace fundamental un contacto físico.

Los personajes hablan sobre filosofía, amor, relaciones personales, deporte, traumas y remordimientos, épocas doradas y otras que no lo fueron, sensaciones, miedos y metas…

Se cuentan, se apoyan, se envían fotos, intentan entenderse y ayudarse, probablemente, lo consigan pero, ¿Llegarán a verse? y si lo hacen, ¿Serán quienes dicen ser? ¿Qué pasará?

Dos personas que, sean quienes sean, pasan un día entero hablando de sus intimidades más profundas, de las intimidades que han soñado vivir o las que han inventado para la ocasión. El caso es que, en 24 horas llegan a estrechar una relación que acaba siendo…

Como siga hablando voy a destripar cosas que no debo así que, como me conozco, me voy a callar. Lo único que me falta por añadir es que, Qwerty Vintage, tiene un final de esos que se pueden comparar con los pellizcos retorcidos, los que dejan marca en la piel. Una marca que se queda unos cuantos días y, poco a poco, va cambiando de color aunque ésta, amigos, no sé si llega a desaparecer o, por el contrario, se queda para siempre. Lo que sí es seguro es que impactar, impacta ¡Y mucho!

Tenéis que leerlo, en serio, no es una recomendación es prácticamente, una obligación y por favor, después, comentamos ¿Sí?

4 Comments
  • jesuslens

    Marzo 18, 2013 at 10:52 am Responder

    Domi, me alegro mucho que te haya gustado. Conozco a otras tres o cuatro personas que también la han devorado. A veces soy muy vehemente con ciertas reseñas, pero es que cuando uno cree en la literatura que sale de las tripas… ¡Gracias!

  • Antonio Fuentes Casas

    Marzo 18, 2013 at 11:29 am Responder

    Totalmente de acuerdo, es un libro que hay que leer, por lo actual, por lo innovador, por lo fluido y sobre todo, por ese final tan sorprendente. Mi consejo es buscar tiempo para leerlo del tirón, porque la duda constantemente planteada en la novela no te dejará tranquilo.

  • dominiquebt

    Marzo 18, 2013 at 12:42 pm Responder

    Jesús, de vehemente nada y si lo eres (y no lo percibo), te lo puedes permitir ¡Confío plenamente en tus recomendaciones literarias! En las tuyas y en las de Antonio, claro ¡Qué suerte tuve al descubriros! 🙂

  • miryamposada

    Marzo 18, 2013 at 4:14 pm Responder

    Me ha encantado el post, ya tienes una fiel seguidora más, y tomo nota de la recomendación lectora, saludos !

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