Viaje a la nada

Viaje a la nada

El tren pasa y se va. Atrás va dejando, tirados como colillas, arboluchos flacos y daleados con la pose de un quebrado, pedruscos discriminados y baches que se empujan por un sitio digno en ese camino oscuro y sinuoso, y ciento y pico historias que se marchan por unas vías estrechas y oxidadas.  Lo que yo hiciera allí no importa. Sólo dejé que pasara. Allí estábamos, el cadáver y yo, solos. No sé quién era aquel tipo ni de dónde salió. Mató al maquinista, delante de mi cara y sin que ningún pasajero intuyera su presencia. Lo mató y se llevó a las víctimas hacia ninguna parte ¿y a mí?, a mí sólo me dejó el muerto.

Dominique B.

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